martes, 27 de abril de 2010

¿Debemos pagar por la música que se encuentra en soporte físico?

Según los resultados del estudio de la industria, se estima que cada día se intercambian a través de la red 150 millones de ficheros musicales y son ya cerca de mil millones los archivos de este tipo que circulan por Internet, con tendencia a incrementarse  de forma imparable en los próximos años. Hay dos factores que juegan a su favor: por una parte, la mayor facilidad de selección y acceso a los temas concretos que nos interesan, sin necesidad de adquirir en cada soporte aquello que nos gusta, (como ocurre en la venta tradicional), ya que lo tenemos todo a un click en Internet, y por otra parte, no nos engañemos, la casi total gratuidad que hasta ahora tienen los distintos medios, más o menos impunes, que se ofrecen a los internautas. Si bien esta última ventaja, en EEUU, ya está disminuyendo con el éxito alcanzado por las ofertas de descargas de pago, como Apple de iTunes o Rhapsody de Real One, entre otras, en Europa domina actualmente el servicio OD2, patentado por el cantante de rock Peter Gabriel, que licenció cerca de tres millones de canciones durante el año 2003.


Estos servicios de pago, buscan ofrecer al cliente un valor añadido para poder competir con los programas de descarga gratuita-pirata, que radica en la calidad de sus grabaciones, una buena selección de temas y la mayor rapidez en localizar y bajar los títulos que le interesan, así como los enlaces que canción tiene con su álbum y con otros temas relacionados.

Se estima que en menos de diez años toda la música fluirá por la red P2P y que los CD’s serán sustituidos por tecnología portátil, que podrá albergar miles de canciones, (de lo que es  precursor, por ejemplo, el actual iPod creado por Apple) y/o dotados de tecnologías inalámbricas como el Wi-Fi, que darán acceso directo a los millones de temas musicales ofertados por las empresas musicales existentes. Pero el dilema que se plantea es: ¿debo pagar por la música que se encuentra en Internet a través de los sitios ofertados, o de lo contrario, tengo plenos derechos para descargarla gratuitamente? ¿Es ético?

Si nos situamos en la piel del músico, es más que probable que éste nos diga que pagar por Internet un módico precio es lo más justo, puesto que lo que crean, la música, es un producto de consumo más, y por tanto su trabajo debe ser, al fin y al cabo, remunerado. Sin embargo, la cruda realidad, que obviamente cuesta asumir, es que la cantidad de música gratuita que circula por la red no va a desaparecer de un día para otro, y que, lo más seguro, parte de ese material nunca desaparecerá de Internet. Ante esta situación, no queda otra que aceptarla lo primero, y encontrar soluciones y nuevas vías de escape lo segundo.


En el plano de los consumidores, reina la opinión de que si la música se puede conseguir gratis, ¿por qué voy a pagar por un CD 18 euros? Sin duda, en temas monetarios, como es constumbre, la ética y futuro de los músicos pasa a un segundo plano, y más ahora con los tiempos de reajuste económico que vivimos. Es cierto que nosotros tenemos todo el derecho a no pagar una cantidad, casi siempre exagerada, por un material que podemos encontrar gratuito, pero los músicos necesitarán algo con lo que alimentarse. Podemos decir que la descarga de música gratuita surgió por tres razones: la primera, el desarrollo de nuevas tecnologías, que permitieron la aparición y mejora de Internet. La segunda, el ahorro económico que supone una actividad que para casi nadie es imprescindible en sus vidas. Y tercero, la rebelión de los consumidores, que tras décadas  de opresión por pagar el precio que asignaban las monopolísticas discográficas a sus discos, vieron en Internet su vía no sólo de escape, sino de venganza.


Una parte de los músicos mundiales parece que han comprendido el problema al que se encuentran y han empezado a moverse, aportando soluciones. Curiosamente, la mayoría de esta minoría de reformistas coincide con la generación de músicos más jóvenes, ya vayan por independiente o formen  una banda; ya tengan discográfica o, lo que es más probable, se autoproduzcan. ¿Cuál es esta solución? Distribuir gratuitamente su música por internet. La principal ventaja es clara, si distribuyes sin ningún tipo de cobro tu música, mucha más gente tendrá acceso a ella, y por tanto la escuchará, con lo que el número de seguidores aumentará. Todo lo contrario ocurre con los músicos que no se han adaptado a los nuevos tiempos, que por obligar a pagar a sus fans por su material, están perdiendo seguidores. Por otro lado, la gran desventaja es que dejas de recaudar dinero por el material musical de estudio. 

Aplicada esta nueva iniciativa, aparecen pronto los resultados, o mejor dicho, lsos beneficios: los conciertos. La gente que ha seguido todo el repertorio musical de un grupo, porque era gratuito, tiene más posibilidades de acudir a un concierto de éstos, mientras que aquellas bandas que sólo hayan permitido escuchar sus temas mediante previo pago, tendrán menos seguidores, y por tanto menos fans que acudan a sus directos.Nadie niega que la profesión de músico se ha dificultado con los años, y más en este país, debido a que no se promueve casi en absoluto la música, pero es lo que hay. Si una persona quiere hacer de la música su profesión, va a tener que trabajar más porque los tiempos han cambiado, y ya no va a tener el lujo de cobrar el precio que él quiera por su material. Los temas grabados serán no ya una remuneración directa, sino indirecta, el puente que te permitirá obtener dinero, los directos.




El futuro se encuentra en los conciertos, puesto que ninguna jurisdicción de ningún país puede frenar la fuerza, cada vez mayor, de Internet, la red global por la que circula absolutamente toda la información del planeta Tierra, y por tanto el corazón que hace latir a los tiempos venideros, el mañana. Lo que hace unos años era ético, el pagar por la música en cualquier soporte, ya no lo es, porque la tecnología y el cambio de mentalidad así lo ha querido. Por lo tanto, el discurso reaccionario que apela a la ética como único argumento para sacar los billetes de la cartera a los ciudadanos ha quedado desfasado y ya no debe ser aceptado. El futuro de la remuneración musical son los directos, no hay otra.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada